Te quiero hasta con mi pelo.

Me ha dejado exhausta sentir todo (por ti).

Te quiero como no se debería poder querer.

Lo peor es que ya hace años que pierdo el aliento por un solo parpadeo tuyo.

Pero no me siento desgraciada porque cada vez te que miro, veo la misma turbación, el mismo amargo de quien ya no se pertenece.

Conocí la atractiva y cegadora estupidez. Les conocí. Solo puedo reírme de mi, de mi, ayer.

Y entonces entraste tú, bajo el arco directo a mi retina y te quise hasta con las uñas, el aliento.

Te quiere hasta mi gato, él te ama.

Ya no lloro con las películas de amor. Tu y yo somos más.

Tu y yo, somos tu o yo.

A veces somos tu cuando caminamos con pasos blindados entre gente.

A veces somos yo cuando nos besamos la frente compadeciéndonos por ser halo de luz que nadie ve.

Estaban todos de espaldas. Y se perdieron el final de la película.