Me arde el pelo de pensar en tus defectos, los recuerdo uno a uno con ejemplos. Me dejas sin argumentos, tengo que matarte. Borrarte del mundo.

Yo te creé, yo te dejé ser, incluso te alimenté, no evité que crecieras y ahora tienes una gigantesca sombra.

Me escuecen las neuronas, estoy desahuciada de compasión, no me queda miedo, ni hay dudas.

Deberías contenerte, no mostrarte tanto…Pero le diste un codazo a la versión buena y te colaste en la vida real, palpable.

Has llegado demasiado lejos, eres tu o yo, cuestión de supervivencia.

Despídete, desidia, te estoy matando ahora mismo escribiendo estas lineas. Nunca volverás a pegarme…las manos a la mesa.